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Proyecto acústico industrial: el riesgo de la fragmentación

Introducción

Un proyecto de control del ruido en el ámbito industrial implica a varios profesionales: diagnóstico acústico, diseño, fabricación de equipos, instalación in situ y control del rendimiento. Cuando estas fases se encargan a diferentes proveedores, cada uno se encarga de su parte sin tener una visión global del conjunto. Si no se alcanzan los niveles de rendimiento esperados en la recepción, identificar la causa —y la responsabilidad— se convierte en un proceso largo y conflictivo, que retrasa el cumplimiento de la normativa y paraliza la obra.

La gran cantidad de proveedores: un riesgo que a menudo se subestima

En un proyecto acústico industrial clásico intervienen un técnico en acústica para el diagnóstico, un fabricante para los equipos, una empresa para la instalación y, a veces, una empresa de control para la validación final. Cada uno es experto en su campo, pero ninguno asume la responsabilidad del resultado global. Las interfaces entre estos participantes son otros tantos puntos de fricción potenciales: una hipótesis del técnico en acústica que no se ha transmitido al fabricante, una tolerancia de fabricación incompatible con las restricciones de instalación, una medición de recepción que revela una desviación sin que ninguna de las partes reconozca su parte de responsabilidad.

Esta fragmentación tiene un coste directo. Los proyectos se alargan, las deficiencias detectadas al final de las obras retrasan la entrega, y la búsqueda de responsabilidades entre los contratistas puede acabar en un litigio. Para un director técnico o un responsable de obras, este riesgo afecta a la planificación general de la instalación y, a veces, incluso a su puesta en marcha.

¿Dónde se originan realmente los problemas acústicos?

Un proyecto acústico mal coordinado no falla en la instalación. Falla ya desde el diseño, cuando nadie se hace responsable del conjunto. Un estudio acústico industrial que no tenga en cuenta las limitaciones reales de fabricación o instalación da lugar a especificaciones teóricamente correctas, pero difíciles de cumplir en la práctica. Por el contrario, una fabricación que se ajuste a un pliego de condiciones incompleto puede dar como resultado un equipo perfectamente fabricado, pero inadecuado para la configuración real del lugar.

Estas desviaciones solo se detectan en el momento de las mediciones de recepción, es decir, demasiado tarde para corregirlas sin que ello suponga un coste adicional ni un retraso. Por eso, la protección acústica de una planta industrial no se limita a elegir un equipo eficaz. Depende de que todo el proceso sea coherente, desde el diagnóstico inicial hasta la comprobación final.

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Definir, garantizar y medir el rendimiento acústico

En un enfoque integrado, las prestaciones acústicas se establecen por contrato ya desde la fase de diseño, y no se comprueban —ni se discuten— al final de la obra. Esta definición temprana permite a los equipos de obra dirigir su proyecto en lugar de tener que coordinar a los contratistas: los plazos están bajo control y la entrega se realiza sin disputas sobre el rendimiento alcanzado.

Las mediciones de recepción sirven para confirmar, in situ y en condiciones reales, que se han cumplido los objetivos definidos previamente. Este ciclo completo —compromiso contractual y posterior verificación con mediciones— es la garantía más sólida para un promotor que se embarca en un proyecto de reducción del ruido o de cumplimiento normativo.

El enfoque integrado del Groupe Boët

El Groupe Boët se encarga de gestionar todos los proyectos acústicos industriales, desde la auditoría inicial hasta las mediciones de entrega, gracias a sus 150 años de experiencia y a una producción que se ha vuelto a trasladar a Francia. Esta integración abarca todas las soluciones acústicas industriales: silenciadores para compresores, silenciadores para soplantes, silenciadores para motores, Cerramientos Acústicos, puertas acústicas, rejillas acústicas y paneles absorbentes.

El sistema de gestión del Groupe Boët cuenta con las certificaciones ISO 9001 e ISO 19443, y los equipos cumplen con las normas EN 15085, ASME, RCC-M, CODAP y CODETI. Para cualquier proyecto de adecuación a la normativa, renovación u optimización acústica de una instalación industrial, el Groupe Boët te ofrece una auditoría inicial que permite enmarcar todo el proyecto bajo una única responsabilidad. Ponte en contacto con nosotros y solicita un estudio acústico en www.groupe-boet.com.

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